Una de las películas que más marcó mi adolescencia es sin duda Blade Runner. Probablemente se trata de la cinta que más veces he visto en mi vida, en todas sus versiones: original, workprint, international version, director’s cut, final cut, etcétera, y sin embargo, nunca deja de sorprenderme, sin importar cuantas veces la mire. Ya sé que si la comparáramos con ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela corta de Philip Kindred Dick en la cual el cineasta Ridley Scott se “inspiró”, quedaría mal parada al ser una adaptación bastante mediocre. A pesar de ello, Blade Runner logró por mérito propio convertirse en la obra más importante del cine cyberpunk, influyendo sustancialmente en el desarrollo de muchas otras películas de ciencia ficción de años posteriores a ella.

Blade Runner (1982) es también una referencia fundamental al hablar de los grandes clásicos del anime cyberpunk, como Bubblegum Crisis (1987), Akira (1988) y Ghost in the Shell (1995), sobre todo en la parte visual: ambientaciones oscuras, enormes anuncios de luces neón y hologramas, coches exageradamente futuristas, calles sucias repletas de chatarra. Un vistazo a un futuro distópico donde la tecnología se ha vuelto en contra de sus creadores. Se rumora que este revolucionario diseño visual puede tener su origen en un viejo comic francés llamado Métal Hurlant (Metal Aullante), de los años 70. Si nunca lo han leído, vale la pena que le echen un vistazo.

En fin. Cuando vi por primera vez el trailer de Blade Runner 2049, temí que fuese una desgracia como Prometheus y Alien: Covenant; otro intento miserable de Hollywood por revivir y sobreexplotar cintas clásicas, dejando de manifiesto el bache creativo por el que pasa la industria. Me alegra decir que no fue el caso. BR2049 funciona a la perfección como una secuela, logrando enlazarse correctamente con la historia original y manteniendo la idea primordial de los replicants como una nueva forma de vida que lucha por su libertad y supervivencia. Denis Villenueve consigue recrear la ambientación cyberpunk y el estilo neo-noir de forma precisa, entregándonos un verdadero deleite visual.

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Uno de los grandes retos de BR2049 era ofrecernos personajes nuevos que no fueran una parodia o una calca de Rachael, Roy y Pris, los replicants originales. En lugar de eso, encontramos una nueva generación de replicants, los Nexus-9: K (Ryan Gosling), quien se encarga de cazar a sus similares bajo las órdenes de la policía de Los Angeles, y Luv (Sylvia Hoeks), una asesina creada por Niander Wallace (Jared Leto), un misterioso fabricante de replicants, de quien no podemos decir si es humano, replicant o un ciborg. No son tan encantadores como Roy y Pris, pero no están mal.

Como toque final, previo al estreno de BR2049, salió a la luz un cortometraje de animación titulado Blade Runner Black Out 2022, el cual narra de forma breve la rebelión de los replicants contra Tyrell Corporation. Cabe mencionar que el corto fue realizado por el mismísimo creador de Cowboy Bebop, así es, el señor Shinichiro Watanabe, quien, por supuesto, aporta su toque maestro a estos sucintos quince minutos de animación.

BR2049 es una secuela decente que nos deja a todos los fans con un buen sabor de boca y esperando la siguiente entrega (porque obviamente la habrá); sin embargo nunca será, ni remotamente, el hito que su predecesora fue en el mundo del cyberpunk y de la ciencia ficción en el cine. Por lo pronto podemos volver a los años 80 y jugar una campaña del juego de rol Cyberpunk 2020, porque ¿quién no querría ser un replicant por un par de horas?

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Eduardo Simón

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