Empecé a escribir estas líneas con el pie izquierdo: con miedo. Miedo a no saber qué escribir ni cómo escribirlo. ¿Cómo voy a escribir sobre algo que desconozco?

No le tengo miedo a las alturas, a los bichos, a los payasos, a los ratones ni a la oscuridad… Entonces ¿a qué le tengo miedo?

Como toda buena adolescente, sentí un compromiso con mis contemporáneos y decidí aventurarme en mis mensajes de whatsapp (porque la tecnología tiene la respuesta a todo) y buscar “miedo”. El 70% de los mensajes con esta particular palabra venían de mi parte.

El que más me llamó la atención fue uno que iba así: “Es que neta me da mucho miedo enviarlo, soy super miedosa”

Los pongo en contexto: quería salir con un vato y le envié un mensaje como para que él me invitara a salir (porque me gustaba y el cerebro se te atonta en estas circunstancias, además de que disfruto complicarme la vida por lo tanto no sabía decirle “salgamos”. Easy). En vista de que no obtenía la respuesta que YO quería y no sabía qué más decir o qué otras señales de humo enviar, le envié la famosa screenshot a mi mejor amigo (porque en mi cerebro atontado la idea de que el que me gustaba y mi mejor amigo sean del mismo sexo también significa que tienen los mismos problemas y por consecuencia la respuesta a estos). Desesperadamente lo consulté preguntándole “¿Sí dejé claro que lo quería ver? Es que ya no sé si por eso no me contesta” *inserte emoji triste*

Mi mejor amigo no quiso mandarme alv (asta la vista) y dijo “pues si quieres salir dile las cosas como son y si no te contesta hoy, te contestará mañana, don’t güorri”.

Obviamente necesitaba la respuesta hoy para saber qué me iba a poner al día siguiente.

El vato seguía sin contestarme, a lo que asumí que ya no nos veríamos. Quería deshacerme de la culpa (porque #cerebroatontado) y consulté de nuevo a mi mejor amigo: “si no nos vemos, sí fue su culpa, ¿verdad?”

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Spoiler alert: Sí salí con el vato y no se lo tuve que decir directamente jejeje.

Mi punto es que mi miedo fue uno de los más insustanciados que he visto (mi cerebro ya no anda atontado y tengo un punto de vista más coherente). Tenía miedo a lo que un vato en la otra pantalla pudiera pensar de mi “proposición”, la cual ni siquiera estaba clara. Tenía miedo de enviar un mensaje.

¿Mi generación se está enfrentando a este miedo? ¿Dependemos tanto de un teléfono que este nos ha causado dependencias y miedos ficticios?

Me puse a leer las otras conversaciones que también incluían la palabra «miedo».

Pude hacer un top 10 de miedos más banales declarados por Whatsapp:

  1. Miedo a leer viejas conversaciones.
  2. Miedo a borrar viejas conversaciones.
  3. Miedo a que nos dejen en seen.
  4. Miedo a escuchar nuestra voz en un audio.
  5. Miedo de enviar una screenshot a la persona a la que se la acabamos de tomar.
  6. Miedo a malinterpretar un mensaje.
  7. Miedo de recibir un mensaje a las 4am.
  8. Miedo a que la otra persona se entere de cómo la tenemos registrada.
  9. Miedo a que abran inmediatamente un mensaje.
  10. Miedo a que alguien se entere de que tenemos el celular de una persona (porque significa mucha confianza).

¿Y tú a qué miedo del siglo XXI te enfrentas?

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Alejandra Martínez Montes

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