Una Noche Electrónica Alemana-Mexicana es un evento ya consolidado dentro de la escena musical de la CDMX, pues desde julio de 2016 y en lo que va de este año, ha reunido y presentado a grandes exponentes en su campo, tanto mexicanos como alemanes, que están aportando con propuestas experimentales diversas y con nuevas visiones en torno a lo que es la música electrónica actualmente. Así, el propósito de una NEAM es el mash-up y enriquecimiento cultural, sin dejar de lado el entretenimiento.

En esta ocasión, los organizadores se pusieron altruistas, ya que lo recaudado en taquilla por la NEAM 2017 irá al Fondo Semillas, una organización feminista sin fines de lucro que, a pesar de siempre estar contribuyendo a la mejora de las condiciones de vida de las mujeres en México, esta vez busca ayudar a las mujeres afectadas por los sismos de septiembre.

La cita fue este sábado 21 de octubre, en el estacionamiento del Goethe-Institut Mexiko. Puntualmente a las 18 hrs. Eduardo Jiménez y Rafa Villegas estaban ya en las tornamesas comenzando la fiesta. Todavía con luz de día y con pocos asistentes, estos dos se aventaron la responsabilidad de abrir el toquín no como DJs mezclando, sino como selectores; lo raro fue que decidieron hacer una selección bastante random, pues entre tracks pasaban de sonidos glitch, noise, techno, hasta una onda Disney que sonó muy La Sirenita vibes. Los visuales complementarios estuvieron bastante finos, pero no había realmente una correspondencia con cada pista.

 

Eduardo Jiménez y Rafa Villegas / Fotografía de Paola Vargas

Vía Láctea marcó la disrupción. Bajo el liderazgo de Carlos Alvarado, tecladista de la legendaria banda Chac Mool, uno de los primeros grupos en México que incorporó sonidos prehispánicos en el rock, un conjunto joven tan ecléctico como su música acaparó la atención no sólo del club de fans que llevaban, sino de los asistentes en general. Imposible no parar la oreja a un sonido diferente, con cítara incluida, armonizado con imágenes llenas de colores en combinaciones psicodélicas.

Vía Láctea / Fotografía de Paola Vargas

Por su parte, la dupla de Marbeya Sound hizo un equipo perfecto, trabajando hombro con hombro, de principio a fin se sacaron un set fluido, pegajoso y bailable, de esos que a los hipsters de la Roma-Condesa les gusta escuchar en las terrazas, pero que también dejó ver originalidad y la complicidad de quien disfruta lo que hace. Además, acertadamente se encargaron de allanar el terreno para lo que venía, cambiando el mood final de sus beats.

Marbeya Sound / Fotografía de Paola Vargas

Cuando llegó la hora del krautrock, ese movimiento de rock experimental surgido en Alemania que tuvo su explosión en los 70, el lugar ya estaba lleno y el público expectante, así que en cuanto Michael Rother se divisó con guitarra en mano la emoción fue palpable. Escuchar a una leyenda de la música no sucede todos los días, y en un evento altruista, mucho menos. Tan sólo pensar que Rother fue parte de conjuntos como Kraftwerk, NEU! y Harmonia pone los pelos de punta. Únicamente acompañado de batería y guitarra, y aunque se extrañaron los vocales, Rother pudo revivir el espíritu del movimiento, logrando montar la apariencia de una jam de jazz, muy en el ánimo del krautrock en su primera faceta, que si bien en su momento no alcanzó el éxito comercial, sí consiguió la aprobación de la crítica.

Michael Rother / Fotografía de Paola Vargas

A la hora fijada para su DJ set, Carlos Barranco con su proyecto Von Temple conectó su memoria USB a las tornamesas para imprimir su estilo a la velada, pero ante la insistencia del público (aunque ya sabemos que el encore es pura formalidad y parafernalia), Michael y compañía volvieron al escenario para regalarnos dos canciones más. Al finalizar, ahora sí, con ansia visible, el chico se plantó con seguridad y soltó su característico sonido ambient, oscuro pero conciso y arrastró a la concurrencia hacia un final con una atmósfera de fiesta darks.

Von Temple / Fotografía de Paola Vargas

Si bien, en general, no hubo una línea a la que los músicos de la noche se apegaran, sí fue una oportunidad donde pudieron demostrar su individualidad y sus propuestas, cosa a la que anima el evento, hablando de nuevo del enriquecimiento que favorece abrir espacios y eventos para la multiculturalidad y la polifonía. La NEAM 2017 fue un lugar para sentir la vibración del suelo sin ponernos en estado de alerta.

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Paola Vargas

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