Podría haber sido un viernes cualquiera para ir al cine, pero no lo era, ya que justamente esa semana había sido la del martes 19 de septiembre, en la que de nueva cuenta un sismo mayor azotó la Ciudad de México.

Cansados de correr por diferentes puntos, y con los ánimos bastante abrumados por todo lo ocurrido al sur de la ciudad, decidimos descansar de las labores de voluntariado a las que muchos de nosotros nos habíamos sumado. Viajamos justamente hasta el otro extremo de la CDMX, con el fin de alejarnos un poco del desastre en el que estaba sumergida la metrópoli.

Sin más, elegimos ¡Madre! del director y guionista Darren Aronofsky. Honestamente queríamos ver algo para no pensar, algo que nos hiciera olvidar por un momento lo devastador de la situación de aquellos días. ¡Oh, gran error! ¿Por qué? Pues porque justamente hicimos todo lo contrario, pensar y pensar de más. La película es, hasta cierto punto, incómoda de ver, pues resulta bastante tensa para el ojo expectante. Conforme avanzaba vimos a personas marcharse de la sala, también escuchamos algunos ronquidos, y no es que la película haya sido aburrida, pero sí resulta abrumadora por la cantidad de metáforas y relaciones intrincadas entre los personajes.

¿Pero de qué va la película? Se los diré porque a estas alturas de la vida el contarlo ya no es un spoiler, sin embargo, resulta difícil explicar la historia de esta cinta, pues de cierta manera es una historia sin historia, ya que los personajes y las situaciones son bastante extrañas. Si bien otras críticas la interpretan como un relato que representa la creación de la humanidad, para mí fue más como si me encontrara dentro de la mente del creador, pero no de ese creador divino, sino del creador literario, aquel que con el poder de la escritura y el lenguaje construye personajes y escenarios para poder plasmarlos en papel.

Fue como presenciar un proceso creativo, ver cómo nacían los personajes principales y secundarios, testificar mil historias creadas en una mente que intentaba que tuvieran relación una con otra, es la destrucción y [re]construcción en sí misma de la historia, es, pues, la construcción de la obra maestra del creador. Javier Bardem le da vida a “Él”, personaje principal y creador de un mundo que parte en blanco, Él se muestra a veces frío, otras certero y dadivoso, algunas más egocéntrico y despreocupado.

Madre, papel actuado por Jennifer Lawrence, representa para mí la idea central de toda la obra, ella es el eje de todo lo construido alrededor de la casa, que metafóricamente es el centro de las ideas del creador (Él), de donde ella jamás puede salir, ni siquiera ir mas allá de la puerta principal.

Te puede interesar:  Stucked in the middle with you

Con la llegada del Hombre (Ed Harris) y la Mujer (Michelle Pfeiffer) la situación se vuelve más complicada, ya que se desatan situaciones desesperantes en las que Madre intenta mantener el orden, cayendo en una desesperación total al ver invadida su casa cada vez por más personas, las cuales no tiene idea de dónde vinieron.

Madre debía pasar por cada una de estas narraciones, pues era la continuidad de su historia, sin embargo, el resto de los personajes no interactúan o la lastiman por completo, ya que unicamente Él era quien tenía el control sobre ella y lo aconteciente.

En el momento más tormentoso de la historia, Él se ve profundamente afectado por no poder poner sus ideas en orden, por lo tanto se aleja dejando a la deriva a Madre, lo cual podría interpretarse como el respiro que todo escritor necesita, retornando a su mente más tranquilo y con la convicción de poder limpiar y desechar todas estas historias escritas pero jamás terminadas. Es así que decide terminar con todo y todos, escribiendo un final para dar paso a la construcción limpia de una nueva historia, reduciendo todo a cenizas y removiendo la basura, quedando en blanco para comenzar de nuevo.

Al salir de la sala sentimos que nos explotó la cabeza, fue un torbellino de ideas y sensaciones que removieron nuestros pensamientos, y por un rato, guardamos silencio entre nosotros, como tratando de asimilar lo que acabábamos de ver en la pantalla. Intentamos desentrañar el contenido de la cinta y discutimos el significado de lo propuesto por Aronofsky y, para mí, esta película es la representación visual del proceso creativo, visto desde dentro de la mente del Creador.

The following two tabs change content below.

Kalia Arriaga

Bióloga entomóloga y estudiante de Artes plásticas en el INBA