Estamos a 49 años de la masacre de Tlaltelolco; del asesinato y desaparición de estudiantes y de uno de los movimientos sociales más importantes del México contemporáneo. Pero pareciera que se ha convertido más en una consigna y se ha ido perdiendo el significado e importancia del suceso.

Por esto, presentamos las 5 cosas por las que el 2 de octubre no se olvida, ni debe olvidarse:

  1. Eran tiempos de autoritarismo y antidemocracia.

Gobernaba el PRI desde mucho tiempo atrás en un ambiente de inequidad y desigualdad. Los antecedentes del movimiento se señalan desde la masacre de estudiantes en 1942, las luchas campesinas y de trabajadores de 1958 con el consecuente asesinato y detención de líderes obreros; en 1964 el movimiento de médicos y en el 66 y 67 las manifestaciones de estudiantes de las universidades de Morelia, Michoacán y de Sonora. Varios estudiantes fueron asesinados.

¿El PRI en el poder? ¿Autoritarismo? ¿Desaparición y asesinato de jóvenes estudiantes y líderes sociales? ¿Acaso hablamos de 2017?

  1. En 1968 los jóvenes representaban un peligro para la estabilidad de la nación.

Hace 49 años el mundo tenía claridad de ideologías: o eras un ciudadano de bien o eras un comunista come niños. La ignorancia política de la sociedad, aunado al conformismo que mantenía subyugada a la población, hacía que se identificara a la protesta con desestabilización e inevitablemente se culpara a los jóvenes de esto. Pero, ¿qué se defendía? ¿La pobreza? ¿La masacre?

Al ser los jóvenes los agentes de cambio por excelencia, se convirtieron el blanco perfecto para patentar el poder del gobierno y demostrar su capacidad destructora para quien osara desestructurar el autoritarismo, la corrupción, las prebendas, los sobornos, la mafia, etc.

Pero no estamos hablando de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa o de los más de 30 mil niños y jóvenes desaparecidos en todo el país desde el 2006 a la fecha. No, estamos hablando de cosas que pasaron en el 68.

Monument to the 43 missing Ayotzinapa students

  1. El Batallón Olimpia, creado para proteger las instalaciones para los Juegos Olímpicos de 1968, resultó ser un grupo de choque.

Esta estrategia resultó benéfica para los intereses de un Estado represor y autoritario, pues logró infiltrar a elementos del Batallón en la manifestación de la Plaza de las Tres Culturas para detonar los enfrentamientos sangrientos que siguieron. Esta estrategia le sirvió al gobierno en turno por décadas para lograr que se disolvieran grupos sociales organizados, manifestaciones, mítines, sindicatos, etc. Fueron refinando sus formas, pero las artimañas fueron las mismas y la finalidad no ha cambiado: si un movimiento es violento, inmediatamente será repudiado por la sociedad y perderá credibilidad, fuerza y cohesión, será juzgado y desestimado, dando como resultado la justificación de la entrada violenta y autoritaria de las fuerzas armadas. La ecuación es muy fácil y simple. ¿Recuerdan los enfrentamientos por el gasolinazo a principios de 2017? Pues ahí está.

Fuente: www.comunicacionestian.com

  1. Justicia por los crímenes del pasado.

Obviamente, en aquel momento los culpables fueron las y los estudiantes. Sin embargo, la insistencia de la sociedad civil organizada aprovechó la entrada de la democracia electoral con el triunfo de Vicente Fox y exigió que se creara una Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado con los objetivos de “saber la verdad” y fincar responsabilidades jurídicas a los culpables.

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No sé si la sociedad civil peca de ingenua o si de verdad se creía en la voluntad política de un ser tan nefasto como Vicente Fox. El caso es que la Fiscalía se río descaradamente en la cara de “la verdad”, pues de los 532 señalados por crímenes del pasado, el único que recibió responsabilidad penal fue el ex presidente Luis Echeverría, quien estuvo en arraigo domiciliario (debido a su avanzada edad) de 2006 a 2009, cuando fue exonerado. Nadie, absolutamente nadie, resultó responsable de la masacre… ¿les suena familiar?

Impunidad Mata

  1. Los muertos de 1968 han sido millones.

A 49 años de la masacre, no sabemos con exactitud el número de estudiantes asesinados, heridos y desparecidos. Según el periódico inglés The Guardian, la cifra de muertos asciende a 325 y miles de heridos, desconociendo la cifra de desaparecidos. Para algunos, es exagerada, para otros se queda corta. Lo cierto es que, a diferencia de lo que dice Octavio Paz en su libro Posdata, el movimiento estudiantil NO terminó en 1968 y la cifra de jóvenes estudiantes desaparecidos y muertos en todo el país es insultante, hasta el momento, suma millones.

¿Debemos olvidar el 68? ¿Las cosas han mejorado? ¿Los jóvenes pueden expresarse libremente sin ser condenados? ¡No mamen!

Fuente: Fotografía tomada del libro “Imágenes y símbolos del 68” Fotografía y gráfica del movimiento estudiantil. Compilación: Arnulfo Aquino y Jorge Pérez

 

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